Atelier Du Rêve

viernes, 17 de agosto de 2007

99

Había una vez un rey muy triste que tenía un criado que, como todo criado de rey triste, era muy feliz.

Todas las mañanas despertaba al rey y le llevaba el desayuno cantando y tarareando alegres canciones de juglares. En su distendida cara se dibujaba una gran sonrisa y su actitud ante la vida era siempre serena y feliz.

Un día, el rey lo mandó llamar.

Paje –le dijo-. ¿Cuál es el secreto?

-¿Qué secreto, majestad?

-¿Cuál es el secreto de tu alegría?

-No hay ningún secreto, majestad.

-No me mientas, paje. He ordenado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

-No os miento, majestad. No guardo ningún secreto.

-¿Por qué estás siempre alegre y feliz? ¿Eh? ¿Por qué?

-Señor, no tengo razones para estar triste. Su majestad me honra permitiéndome atenderle. Tengo a mi esposa y a mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado. Nos visten y nos alimentan y, además, su majestad me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algún capricho. ¿Cómo no voy a ser feliz?

-Si no me dices tu secreto ahora mismo, te haré decapitar –dijo el rey-. Nadie puede ser feliz por las razones que me has dado.

-Pero, Majestad, no hay ningún secreto. Nada me gustaría más que complaceros, pero no hay nada que os esté ocultando.

-Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo!

El criado sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.

El rey, estaba como loco. No conseguía explicarse por qué aquel paje era tan feliz viviendo de prestado, usando ropa vieja y alimentándose de las sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus consejeros y le explicó la conversación que había mantenido aquella mañana.

-¿Por qué ese hombre es feliz?

-Ah, majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo.

-¿Fuera del círculo?

-Así es.

-¿Y eso lo hace feliz?

-No, señor. Eso es lo que no lo hace infeliz.

-A ver si entiendo ¿Estar en el círculo te hace infeliz?

-Así es.

-Y él no está.

-Así es.

-¿Y cómo ha salido?

-Nunca ha entrado.

-¿Qué circulo es ese?

-El círculo del noventa y nueve.

-Realmente, no entiendo nada.

-Sólo podrías entender si me dejaras mostrártelo con hechos.

-¿Cómo?

-Dejando que tu paje entre en el círculo.

-Si, obliguémosle a entrar.

-No, majestad. Nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

-Entonces habrá que engañarle.

-No hace falta, majestad. Si le damos la oportunidad, entrará por su propio pie.

-¿Pero él no se dará cuenta de que eso significa convertirse en una persona infeliz?

-Si, se dará cuenta.

-Entonces no entrará.

-No lo podrá evitar.

-¿Dices que se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo y, aun así, entrará en él y no podrá salir?

-Así es, majestad ¿Está dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?

-Sí.

-Muy bien. Esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con noventa y nueve monedas de oro. Ni una más ni una menos.

-¿Qué mas? ¿Llevo a mis guardias por si acaso?

-Sólo la bolsa de cuero. Hasta esta noche, majestad.

-Hasta esta noche.

Así fue. Esa noche el sabio pasó a recoger al rey. Juntos llegaron a escondidas a los patios del palacio y se ocultaron junta a la casa del paje. Allí esperaron el alba.

Dentro de la casa se encendió la primera vela. El sabio ató a la bolsa de cuero un mensaje que decía:

ESTE TESORO ES TUYO.
ES EL PREMIO
POR SER UN BUEN HOMBRE.
DISFRÚTALO
Y NO LE DIGAS A NADIE
CÓMO LO HAS ENCONTRADO.

Después ató la bolsa a la puerta de la casa del criado, llamó y volvió a esconderse.

Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban lo que ocurría desde detrás de unos matorrales.

El sirviente abrió la bolsa, leyó el mensaje, agitó el saco y, al oir el sonido metálico que salía de su interior, se estremeció, aprestó el tesoro contra su pecho, miró a su alrededor par comprobar que nadie le observaba y volvió a entrar en su casa.

Desde fuera se oyó cómo el criado atrancaba la puerta, y los espías se asomaron a la ventana para observar la escena.

El criado había tirado al suelo todo lo que había sobre su mesa excepto una vela. Se había sentado y había vaciado el contenido del saco. Sus ojos no podían creer lo que estaban viendo.

¡Era una montaña de oro!

Él, que nunca había tocado ninguna, tenía ahora toda una montaña.

El paje las tocaba, y amontonaba. Las acariciaba y hacía que la luz de la vela brillara sobre ellas. Las juntaba y las desparramaba, haciendo pilas con ellas.

Así, jugando y jugando, empezó a hacer montones de diez monedas. Un montón de diez, dos montones de diez, tres montones, cuatro, cinco, seis… Mientras, sumaba: diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta… Hasta que formó el último montón… ¡y era de nueve monedas!

Primero su mirada recorrió la mesa, buscando una moneda más, Después miró el suelo y, finalmente, la bolsa.

“No puede ser”, pensó. Puso el último montón al lado de los otros y comprobó que era más bajo.

-¡Me han robado!- gritó-. ¡Me han robado! ¡Malditos!

Volvió a buscar sobre la mesa, por el suelo, en la bolsa, en sus ropas, en sus bolsillos, debajo de los muebles… Pero no encontró lo que buscaba.

Sobre la mesa, como burlándose de él, un montoncito de monedas resplandeciente le recordaba que había noventa y nueve monedas de oro. Sólo noventa y nueve.

“Noventa y nueve monedas. Es mucho dinero –pensó-. Pero me falta una moneda. Noventa y nuevo no es un número completo –pensaba-. Cien es un número completo, pero noventa y nueve no.”

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma. Tenía el ceño fruncido y los rasgos tensos. Sus ojos se habían vuelto pequeños y cerrados, y su boca mostraba un horrible rictus, a través del cual asomaban sus dientes.

El sirviente guardó las monedas en la bolsa y, mirando hacia todas partes para comprobar que no le viera nadie de la casa, escondió la bolsa entre la leña. Después tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.

¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?

El criado hablaba solo, en voz alta.

Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después, quizá no necesitaría volver a trabajar.

Con cien monedas, un hombre es rico.

Con cien monedas se puede vivir tranquilo.

Terminó su cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que pudiera recibir, en once o doce años tendría lo necesario para conseguir otra moneda de oro.

“Doce años es mucho tiempo”, pensó.

Quizá pudiera pedirle a su esposa que buscara un trabajo en el pueblo durante un tiempo. Y, después de todo, él mismo terminaba su trabajo en el palacio a las cinco de la tarde, de manera que podría trabajar hasta la noche y recibir alguna para extra por ello.

Hizo cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años podría reunir el dinero.

¡Era demasiado tiempo!

Quizá pudiera llevar al pueblo la comida que les sobraba todas las noches y venderla por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más cantidad podrían vender.

Vender, vender…

Estaba haciendo calor. ¿Para qué querían tanta ropa de invierno? ¿Para qué tener más de un par de zapatos?

Era un sacrificio. Pero en cuatro años de sacrificio conseguiría su moneda número cien.

El rey y el sabio volvieron a palacio.

El paje había entrado en el círculo del noventa y nueve…

Durante los meses siguientes, el sirviente siguió sus planes tal como los había concebido aquella noche. Una mañana, el paje entró en la alcoba real golpeando la puerta, refunfuñando y de malas pulgas.

-¿Qué te pasa? –preguntó el rey con buenas maneras.

-No me pasa nada, no me pasa nada.

-Antes, no hace mucho, reías y cantabas constantemente.

-Hago mi trabajo, ¿verdad? ¿Qué quiere su majestad? ¿Qué sea su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo hasta que el rey despidió al sirviente. No era agradable tener un paje que siempre estaba de mal humor.

Jorge Bucay (Déjame que te cuente...)
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Hemos sido educados con esta estúpida ideología, siempre pensamos que nos falta algo para estar satisfechos y sólo satisfecho se puede gozar de los que se tiene. Por lo tanto, hemos aprendido que la felicidad llegará cuando completemos lo que nos falta... Pero esto no significa que debamos abandonar nuestros objetivos ni tampoco que nos tengamos que conformar con cualquier cosa.





jueves, 2 de agosto de 2007

Diario de una Anoréxica

Documental sacado de You Tube, desde el canal "Odisea". Es un documental compuesto por seis partes, aqui os facilito las dos primeras.

Primera parte:


Segunda parte:



Para ver el final del documental pasaros por You Tube, es verdaderamente impresionante.

sábado, 14 de julio de 2007

No lo puedo evitar

Un joven asesta 16 puñaladas a un taxista para robarle 40 euros en Alicante
UNA DE LAS HERIDAS LE PERFORÓ EL PULMÓN Y EL PADRE DEL AGRESOR DENUNCIA EL SUCESO

Un taxista resultó herido de gravedad este viernes al ser agredido con un arma blanca cuando pretendían robarle. El hombre, de 57 años, recibió 16 puñaladas y una de ellas le perforó el pulmón. La víctima fue trasladada al Hospital General de Alicante donde permanece ingresada con pronóstico grave. El agresor es un joven colombiano de 19 años que ya ha sido detenido y que robó a la víctima menos de 40 euros. El padre del agresor denunció a su hijo al verlo lleno de sangre. El suceso se produjo alrededor de la 1.00 de la madrugada en la avenida Doctor Jiménez Díaz de la capital alicantina.

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron la pasada noche en Alicante a un hombre que presuntamente agredió con un arma blanca a un taxista, con el fin de robarle la recaudación, según informaron fuentes cercanas al caso.

El agresor, un joven de 19 años identificado como Heiler B.D., subió al taxi y obligó al conductor a dirigirse hacia el polígono de San Blas, donde agredió al hombre sin intención de robarle. El joven asestó 16 puñaladas a la víctima con un chuhillo de cocina de diez centímetros de hoja y se llevó 39,58 euros.

Tras cometer el robo, el joven se dio a la fuga. Mientras, el taxista tuvo fuerzas para pedir ayuda a través de la emisora de su vehículo a sus compañeros, quienes alertaron a la Policía Local.

El padre del detenido denunció a su hijo ante la Policía al verlo manchado de sangre en su bar. El arrestado confesó la autoría de los hechos en el momento de la detención.

Los registros de los agentes permitieron también hallar la supuesta arma homicida escondida entre unos matorrales.

El taxista resultó herido grave, por lo que una unidad del Servicio de Atención Médica Urgente (Samu) lo trasladó al Hospital General de Alicante, donde quedó ingresado, según informaron del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (Cicu).

La víctima recibió 16 puñaladas y una de ellas le perforó el pulmón. En estos momentos se encuentra estable y fuera de peligro. En función de cómo evolucione será trasladado a planta o intervenido quirúrgicamente.

La Junta Directiva de Tele Taxi , a la que pertenece el herido, se reunió a primera hora de este viernes para analizar lo ocurrido. La asociación se concentrará esta tarde para exigir más seguridad y no descarta pedir una reunión con la subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares.


información extraida de Panorama Actual


Esta es una de las noticias que yo no dejo pasar. Mi padre es taxista, y cada vez que tiene turno de noche no puedo evitar pensar que a él también le podría pasar algo asi. Este taxista de Alicante tubo suerte, pues puedo alertar a sus compañeros, pero en la mayoría de veces los asesinan por 50 euros de recompensa... Aun me acuerdo cuando en Sevilla asesinaron a un taxista de igual manera, el día que se supo la noticia mi padre organizó una pequeña manifestación en el aeropuerto, y repartió lazos para que los taxistas los pusieran en las antenas del taxi en recuerdo del taxista sevillano. El taxi que tenía por aquel entonces, ahora lo conduzco yo, le han quitado las pegatinas que le identificaban como tal, pero el lazo sigue en la antena del coche, recordando a todos los taxistas que murieron a manos de atracadores.

martes, 3 de julio de 2007

Goma Espuma

El programa de radio GomaEspuma está compuesto por un dúo de locutores: Juan Luis Cano y Guillermo Fesser. Se trataba de un programa que mezclaba la actualidad con toques de humor, así como también la música, el cine, la literatura... etc.

He de añadir que GomaEspuma, ganó varios premios, entre ellos: El Micrófono de Oro 2006, Premio Ondas 2003 y el 42ºPremio de la Fundación Fernández Latorre.

Dicho programa se emitía en M80-Radio, Antena 3 Radio, hasta su última emisión en Onda Cero. Y digo su última emisión, pues el dúo a decidido dejar su ya larga carrera de 25 años.

Los oyentes de GomaEspuma no olvidaremos los divertidos momentos que nos han hecho pasar, así como tampoco sus geniales colaboradores, como por ejemplo Cándida, que analizaba las películas de estreno desde su más profunda subjetividad.

GomaEspuma también saltó a la pequeña pantalla, con videos tan buenos como este:



o también...



sábado, 23 de junio de 2007

Ayer...

Ayer soñé que me encontraba en medio de un gran mar. Un mar hermoso y muy amplio... demasiado bonito para ser real. No hacía falta adivinar que no había nadie más, ni nada más que importara tanto como aquel mar. Solamente el mar y yo. Me encontraba flotando, relajado... tranquilo. Al cabo de unos minutos mis fuerzas comienzan a agotarse de manera muy paulatina y cada vez más sentía cómo el movimiento de las olas abatían las pocas ganas que me quedaban de seguir viviendo. Mis ropas cada vez pesaban más y sentía el agua pasar por dentro de la camisa... tan suavemente que me costaba apreciar la caricia que el mar me ofrecía. El cielo estaba despejado, ni una nube ni tan siquiera un pájaro que acompañara mi muerte. El Sol castigaba mi cabeza como si de un martillo abrasador se tratara y sentía que ya era muy tarde para volver atrás, entonces, en ese preciso instante...

...me hundí.

Noté el agua invadir la parte de mi cuerpo que tocaba la atmósfera, y poco antes de introducirme en el agua totalmente... tomé aire. Sentía cómo iba descendiendo muy lentamente, adentrándome en unas aguas oscuras y desconocidas. Aunque, a pesar de ello, un sentimiento placentero me recorría todo el cuerpo. Iba a cambiar de vida... ya nada será como antes. Vi que el Sol, que antes maltrataba mi cabeza con crueldad, ahora no era más que una pequeña luz que poco a poco, cuanto más descendía, se iba haciendo más y más tenue, creando una inseguridad y una incertidumbre que sólo el mar sabía crear. El poco oxígeno que me quedaba para sobrevivir se escapaba y veia cómo se alejaba hacia la superficia sin ni siquiera cumplir su función. Si... aquella noche me hundí... en tu cuerpo.




jueves, 21 de junio de 2007

Delinqüentes y Bebe - Después



Después del humo negro hay que ser valiente y despertar
Y vivir como vive la gente hay que ser valiente amigo
¡Yo tengo que volar!

No, ya no puedo quedarme aquí
Si tu quieres quédate tu
Esta vida no es para mí
Yo quiero vivir con amor
Con mi gente abajito del sol
Con las olas y el amanecer
Como un niño jugando otra vez
Sin para de correr después.

Estoy embrujado y ladro como un perro
Yo me siento un animal la oscuridad me puede y me lleva
Si me aburro miento yo solito me abro las heridas
Sin idea yo retengo el destino de mi pobre vida
Yo no quiero malos rencores sólo busco todas las salidas
Libertad que me espera más allá del sur

¡Te digo que no!
Yo no puedo quedarme aquí
Si tu quieres quédate tu esta vida no es para mi
Yo quiero vivir con amor
Con mi gente abajito del sol
Con las olas y el amanecer
Como un niño jugando otra vez
Sin para de correr....

Hace mucho tiempo que he acordao yo con el viento
Con las nubes del cielo azules escucha a la gente porque
Ya se sabe, eres malo tienes el mundo aterrorizao
Con la guerra y con los misiles
El potaje nunca la probao.
No se si a mi me ha pasao
Que me siento perdedor
Yo te juro por mis cuernos
Que tengo que seguir

¡Yo te digo que no!
Yo no puedo quedarme aquí
Si tu quieres quédate tu esta vida no es para mi
Yo quiero vivir y comer jamón
Olvidar para siempre el reloj
Caminando hacia el atardecer
Como un niño jugando otra vez
Sin para de correr....

Después de un largo tiempo escondío
Todo oscuro con hambre y muerto de frío
Sin nada que hacer tan solo esperar
Busco libertad amigo mío tengo que volar

Tengo que volar tengo que volar...

lunes, 18 de junio de 2007

1ª Pesadilla Pardilla

Hoy inauguraré una nueva sección en este blog (por no decir, la única de momento) llamada "Pesadilla Pardilla". Esta sección irá dedicada a todas aquellas pesadillas diurnas que atacan cuando menos te lo esperas y hacen que tu reputación y dignidad como persona bajen cinco puntos en una escala de tres.

Y, cómo no, quisiera hablaros de los meteorismos... si si, de las flatulencias... ¡que si! de los gases que expulsamos todos por la escotilla trasera. Y digo todos, porque quien no se haya tirado un peo en su vida, lo siento, no es humano. Pero... fijaos, es curioso que siempre aparecen en los momentos más embarazosos: en las entrevistas de trabajo, en las fiestas más selectas, en un restaurante de lujo... en fin, al parecer planificamos nuestra vida sin ellos, y cuando aparecen se crea el caos en nuestro mundo, ¿y que pasa?. ¿Eso quiere decir que somos organismos vivos no? Bueno... aunque hay algunos que después de muertos siguen soltando gases jeje.

Los japoneses (claro está) han descubierto la forma mas aerodinámica de deshacerse de ellos de la forma más eficaz. Aquí os dejo la metodología a seguir (prestad atención sólo a las explicaciones del final).



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